Debe ser corriente ya- cliché- el extrañar aquello que uno jamás vivió. Por mi parte, extraño salir a andar en bicicleta por mi barrio, embarrarme las zapatillas de tal manera que pesasen más que mi inocencia. Extraño juntarme a tomar mates con amigos a aquella edad en la que la realidad se presenta como algo a lo que hay que estarle en contra, por impuesta, por opresora.
Veo a los pibes correr, todos juntos, cagándose a puteadas o ahogándose en compañía, y me caen lágrimas de tanto extrañar ser así, de desear haber tenido la oportunidad ínfima de no vivir en donde vivo, de no soñar aquello que soñé, y de que el mundo no se me presentase tan chico, tan negro, tan individual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario