miércoles, 20 de agosto de 2014

"Quien nomina, domina".

Todo es una puja de poder y de sentido, hasta en los ámbitos más micro y más privados. Es impresionante como relaciones que uno creía exentas de los pequeños manejos mutantes de lo mercantil y patriarcal, en situaciones límite, se expresan en todo su esplendor como una reproducción de todo aquello.

Me hace sentir ingenua el confiar al olvido los manejos dicotómicos de la cotidianeidad, tan lejanos o trabajados o develados para que no existan más cuando, en realidad, siguen presentes en todo contenido.

Cuando gente varia me hablaba de lo horrible del devenir humano, de lo muertas que están las redes de relaciones de apoyo mutuo, me recuerdo levantando bandera de que no, de que existen situaciones alternativas y que es menester ampliarlas, comunicarlas y reproducirlas. Hoy, devastada, frustrada, no encuentro energías para levantar lema alguno, no encuentro manera de sobrevivir al desencanto -y eso que creo que al desencanto se lo debería eliminar de raíz-.

Es difícil plantarse en un lugar de cooperación y escucha, y discutir y pelear por ideales colectivos cuando todo está organizado de otra manera, cuando los compartimientos de significado son estancos, cuando no se respeta al que presenta alguna alternativa. Pareciera que lo cómodo es, justamente, la vida cómoda, fácil, esperable y predecible. Pareciera que lo cómodo, lo fácil, lo esperable y predecible incluye no meterse en la baldosa del otro, porque la privacidad es lo todo y los ideales individuales el máximo sueño a alcanzar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario